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«Es un acuerdo orientado hacia Vaca Muerta y minería con una lógica extractivista»

En comunicación con La García por la Radio de las Madres, el economista e investigador Pablo Manzanelli analizó el anuncio del acuerdo marco de financiamiento con Estados Unidos por hasta 7.000 millones de dólares para obras de infraestructura y logística. Manzanelli advirtió que no se trata de fondos frescos directos ni de un plan orientado al desarrollo manufacturero integral, sino de un esquema que refuerza una matriz primarizada y concentrada. Al respecto, enfatizó: «Es un paquete de financiamiento que estaría orientado hacia principalmente Vaca Muerta y minería… Es una lógica extractivista, la lógica que plantea este modelo económico donde solo mira dos o tres sectores: el agropecuario, hidrocarburos, minería y el sector financiero, mientras todo el resto de la economía está en caída libre».

Durante la entrevista, el analista vinculó el apresurado despliegue mediático del anuncio oficial con la necesidad del Gobierno de contener la volatilidad financiera y la creciente incertidumbre en el mercado cambiario. Según Manzanelli, el Ejecutivo busca generar expectativas de liquidez externa para frenar el impacto del riesgo país en alza y la aceleración en la salida de divisas. En ese sentido, puntualizó: «Frente a ese temor de que se desate lo que todos sabemos que está atado con alambre, aparece la necesidad de dar anuncios de que van a estar dólares y que van a alcanzar para sostener la estabilidad financiera que se había logrado este año».

Asimismo, el economista ofreció un alarmante diagnóstico sobre el desplome de la actividad industrial bajo la gestión de Javier Milei, señalando que los datos reflejan una contracción histórica superior a otros ciclos de crisis macroeconómica. Al detallar el alcance del retroceso fabril y la consolidación del proceso de desindustrialización, remarcó: «La caída desde que empezó Milei hasta ahora es de 12% en la producción industrial. En dos años y medio es más de lo que cayó la industria en 25 años, entre 1976 y 2001. Estamos en una catástrofe industrial donde no hemos encontrado el piso».

Finalmente, consultado sobre las iniciativas legislativas para desincentivar la salida de divisas y gravar las transferencias financieras al exterior, Manzanelli respaldó la necesidad de aplicar marcos regulatorios para proteger los activos locales. Alertó sobre los elevados niveles de dolarización y remarcó que la fuga representa el principal freno estructural para la inversión productiva nacional: «Estamos con una formación de activos externos de 2.500 millones de dólares por mes… Eso nos lleva a una cuenta anualizada de 30.000 millones de dólares, un nivel más alto que la fuga del 2001 y la de 2018-2019. Modificar esto exige un giro drástico en el modelo económico».

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