En su habitual editorial Roberto Caballero se refirió al avance del modelo extractivo, la pérdida de soberanía y las responsabilidades políticas del Gobierno.
Al inicio de su intervención, Caballero advirtió que el debate actual en la Argentina “no pasa sólo por el gobierno de Javier Milei, sino por el modelo que lo sostiene”, al analizar la reciente discusión parlamentaria sobre recursos naturales y el régimen de inversiones.
“Lo que ocurrió es grave: se habilita que funcionarios de menor rango definan sobre bienes estratégicos como el agua, con informes elaborados por las propias empresas interesadas”, sostuvo, en referencia a proyectos vinculados a la actividad minera.
En ese sentido, cuestionó la modificación de marcos regulatorios que, según planteó, favorecen a capitales extranjeros en el marco del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). “Se está consolidando un esquema de entrega de recursos sin garantías de desarrollo local ni beneficios concretos para la población”, afirmó.
Caballero remarcó que toda actividad minera implica impactos ambientales y consideró que su evaluación “debe estar en manos de organismos científicos independientes y no de informes provistos por las compañías”. A su vez, alertó sobre consecuencias a largo plazo: “El futuro no se declama, se decide hoy. Y decisiones como estas condicionan a las próximas generaciones”.
El periodista también vinculó este proceso con un deterioro general de las condiciones de vida. “No hay compensación en infraestructura, salarios o servicios. Se entregan recursos mientras empeoran indicadores básicos como transporte, salud o acceso a medicamentos”, señaló.
En el plano político, sostuvo que “el problema no es únicamente Milei, sino el mileísmo como lógica que atraviesa a distintos sectores”, y cuestionó a legisladores que acompañaron iniciativas oficiales. “Hay dirigentes que, incluso desde tradiciones históricas, avalan políticas que afectan la soberanía”, indicó.
Asimismo, planteó que el escenario actual responde a una “restricción en las opciones políticas reales”, lo que limita la capacidad de elección ciudadana. “Se termina votando entre alternativas cada vez más acotadas, mientras temas centrales como la soberanía o el desarrollo quedan fuera de discusión”, afirmó.
Finalmente, llamó a reabrir el debate sobre el modelo de país. “La discusión de fondo es qué proyecto de desarrollo necesita la Argentina: uno basado en la explotación de recursos sin valor agregado o uno que promueva trabajo, conocimiento y bienestar social”, concluyó.
