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El desguace del sistema nuclear argentino

El físico e investigador de la CNEA, Dr. Rodolfo Kempf, dialogó con Caballero de día, donde advirtió sobre el cierre de proyectos, la privatización de empresas y la pérdida de soberanía tecnológica en el sector atómico nacional

El físico e investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Dr. Rodolfo Kempf, alertó sobre lo que calificó como un proceso de “desguace” del sistema nuclear argentino. En diálogo con el programa Caballero de día de la radio de las Madres de Plaza de Mayo, Kempf detalló el cierre de proyectos estratégicos, la privatización de componentes clave y la salida masiva de personal técnico, en un contexto de acuerdos con Estados Unidos por minerales críticos.

Kempf, también coordinador de Energía Nuclear para Fines Pacíficos de la Federación Internacional de Energía e Hidrocarburos de América Latina y Caribe, señaló que el gobierno actual detuvo los proyectos en marcha, principalmente el reactor de diseño nacional CAREM. Según explicó, “se privatizó un elemento estructural que estaba de este proyecto, que era el recipiente de presión al entregar IMPSA a una empresa de capitales ligada a Trump y con anuencia total de Cornejo”.[a]

El investigador indicó que el plan de privatización avanzó también sobre la operadora de las centrales nucleares, Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA). “Eso en la ley bases quedó escrito como el 44% de la privatización de la operadora de las centrales nucleares. Eso aún no se ha ejecutado, pero marca la cancha como una línea de pérdida de soberanía”. A su juicio, la medida carece de sentido económico porque NASA operaba con superávit las centrales de Atucha I, Atucha II y Embalse Río Tercero “en forma eficiente y resolviendo problemas en muy poco tiempo”.

Kempf denunció además una “primaización salarial para hacer un trasvase de cuadros técnicos hacia empresas canadienses o estadounidenses”, con un ritmo de “un pedido de renuncia o un pedido de licencia sin goce para luego renunciar por día”. Estimó que se están perdiendo “del orden de 1600 compañeros en los equipos de trabajo”.

El físico vinculó este proceso al reciente acuerdo con Estados Unidos para proveer minerales críticos. Señaló que el uranio argentino aparece como objetivo por la crisis energética global, pero advirtió que el esquema planteado es “totalmente extractivista”. “Argentina tiene uranio para sus centrales nucleares. Y eso es lo que apareció ya la semana pasada con la idea de darle una gestión privada y probablemente asociarlo a Estados Unidos”.

Según Kempf, el acuerdo apunta a exportar uranio en forma gaseosa para el proceso de enriquecimiento en http://EE.UU., sin generar valor agregado local. “A nosotros como país no nos sirve porque con tener transformarlo en óxido para el combustible nuclear de las tres centrales, estaríamos de acuerdo a la ley nuclear”. Agregó que el uranio nacional viene asociado a vanadio y renio, también de interés para Washington, lo que refuerza el riesgo de “primarización de la economía”.

El investigador mencionó el impacto sobre el Complejo Minero Fabril San Rafael en Mendoza y los cateos en Río Negro, donde la empresa estatal Dioxitec ya adquirió tierras. Para Kempf, se trata de “la privatización de nuestra área de suelos y de cateos de uranio” para abastecer a Estados Unidos.

Kempf comparó la situación actual con antecedentes históricos de desapego hacia la ciencia nacional. “Totalmente. Además, Peter Thiel no es el de Palantir, directamente habla de que no hay que hacer estudios universitarios”. Vinculó el desmantelamiento del área nuclear con el ataque a la universidad pública y a la ciencia y tecnología, y afirmó que el gobierno actual “viene a culminar las privatizaciones que empezaron con la dictadura, con Menem se dieron otros pasos y ahora sería otra etapa también de privatización y de extranjerización”.

Como ejemplo del retroceso, citó el proyecto CAREM, con el 70% de la obra civil avanzada, que quedó “arrumbado en pastizales e inundado en Zárate”. También relató un episodio con una agregada de la embajada británica en el reactor RA-10: “La frase textual que utilizó es ‘ustedes no pueden tener esto’”.

Para Kempf, Argentina cuenta con la capacidad de producir energía nuclear con recursos y conocimientos propios. “Es un área importantísima en la cual Argentina podría apalancarse para su desarrollo, tener energía abundante, barata, hecha con nuestras propias manos, nuestros propios minerales, nuestros propios conocimientos”. Advirtió que la asociación con una potencia “en declive” no aporta valor industrial ni soberano, y que “pasamos a hacer vasallos de aportantes de minerales críticos” sin desarrollo tecnológico local.

El físico concluyó que el sector nuclear argentino puede abastecer “todas las áreas sensibles” y es clave para la demanda energética futura, incluida la inteligencia artificial. “Nosotros nos tenemos que apropiar de esa tecnología para usos nacionales, se quiere, regionales latinoamericanos”.

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