En su habitual editorial, Roberto Caballero analizó una reunión convocada por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y sostuvo que Washington busca reinstalar una estrategia regional de persecución política bajo el argumento de la lucha contra el terrorismo.
El periodista Roberto Caballero afirmó que Estados Unidos impulsa un «nuevo Plan Cóndor» en América Latina, aunque adaptado a las condiciones políticas actuales, y vinculó esa estrategia con una reunión realizada en Washington por el secretario de Estado, Marco Rubio, con representantes de 66 países. Basándose en un informe del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) publicado por El Cohete a la Luna, señaló que el objetivo es reconstruir una arquitectura regional de cooperación entre servicios de inteligencia y fuerzas de seguridad para enfrentar un supuesto «terrorismo de extrema izquierda».
Para Caballero, la diferencia del Plan Cóndor de los años 70, que operó de manera clandestina a través de las dictaduras militares, la nueva estrategia se desarrolla de forma pública y con gobiernos democráticos alineados con Washington. En ese sentido, cuestionó la presencia de funcionarios argentinos en el encuentro y sostuvo que el concepto de «terrorismo de izquierda» busca incluir a organizaciones sociales, movimientos de protesta, colectivos antifascistas e incluso organismos de derechos humanos bajo una misma lógica de persecución política.
El conductor también advirtió que esta orientación coincide con un proceso de debilitamiento de las democracias latinoamericanas en su dimensión social y económica, mientras se profundiza el alineamiento de la región con los intereses estratégicos de Estados Unidos. A su juicio, el objetivo es garantizar el acceso a recursos naturales y consolidar un modelo de subordinación política que restringe la protesta social y criminaliza la disidencia.
Finalmente, Caballero sostuvo que las referencias de Rubio a organizaciones como Montoneros o los Tupamaros reeditan la doctrina de la seguridad nacional aplicada durante la Guerra Fría y buscan legitimar nuevas formas de persecución política. En ese marco, afirmó que la región enfrenta un escenario de creciente injerencia estadounidense que, según consideró, amenaza la soberanía de los países latinoamericanos y erosiona el contenido sustantivo de sus democracias.
