La presidenta del Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires, Florencia Saintout, dialogó con Siempre es hoy acerca de la situación cultural, la crisis del trabajo artístico, la parálisis audiovisual y el debate interno del peronismo.
Al comienzo de la entrevista, Saintout trazó un diagnóstico severo sobre las consecuencias del rumbo económico del Gobierno nacional y alertó sobre el retroceso del consumo cultural, la pérdida de empleo y el debilitamiento de la vida democrática. En ese marco, sostuvo que abandonar la referencia política de Cristina Fernández de Kirchner constituye “un error” que ya tuvo costos concretos para el peronismo y para el país.
Saintout describió una temporada turística marcada por estadías más cortas, menor gasto y una caída pronunciada en la participación del público en actividades culturales, aun cuando la provincia sostiene una agenda amplia en teatros, festivales, conciertos y encuentros artísticos en todo su territorio. Señaló que la crisis no responde a falta de propuestas sino a la imposibilidad material de amplios sectores sociales de acceder a ellas.
La funcionaria advirtió que el ajuste impacta de lleno en el trabajo: explicó que el número de artistas contratados por la provincia se redujo a la mitad en relación con el verano anterior y remarcó que cultura y turismo son también fuentes directas de empleo. “Hoy se trabaja menos y se accede menos”, afirmó, al tiempo que cuestionó la desarticulación de políticas nacionales que sostenían la actividad.
En relación con el sector audiovisual, defendió la ley de promoción recientemente aprobada en la Legislatura bonaerense y subrayó que su reglamentación se está construyendo con participación de universidades, estudiantes, productores y trabajadores, como respuesta a la parálisis del INCAA y al abandono del fomento estatal a la producción nacional.
Saintout también se refirió al debate en el Partido Justicialista y rechazó la idea de que se trate de una discusión ajena a las preocupaciones populares. En un escenario que definió como de “crisis institucional profunda”, sostuvo que la política no puede correrse del conflicto ni renunciar a discutir proyecto y conducción. En ese sentido, fue tajante al señalar que sectores que decidieron “dejar de escuchar a Cristina” repiten errores que ya derivaron en frustraciones recientes.
La dirigente denunció la naturalización de la detención y proscripción de la ex presidenta y la vinculó con un proceso más amplio de disciplinamiento político y social. A su juicio, aceptar esas injusticias como parte del paisaje implica resignarse al avance del poder económico, mediático y judicial sobre la democracia.
Finalmente, llamó a reconstruir un peronismo con capacidad de confrontar, discutir poder y representar a quienes hoy quedan fuera del sistema. “El problema no es discutir nombres, sino decidir si se quiere un movimiento que administre el ajuste o uno que se anime a transformarlo”, concluyó.
