En su habitual editorial, Roberto Caballero analizó el cumplimiento de las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional y cuestionó el rumbo económico del Gobierno, al sostener que el sobrecumplimiento de los objetivos fiscales convive con el deterioro de los salarios, el empleo, los derechos sociales y la calidad de vida de amplios sectores de la población.
Caballero señaló que el sobrecumplimiento de las metas del FMI, mencionado durante la visita de una delegación del organismo al país, tiene como contracara el avance del ajuste. En ese marco, cuestionó el nivel del salario mínimo y recordó la frustrada negociación entre empresarios y sindicatos, donde la propuesta patronal contemplaba un incremento de apenas 6.000 pesos, frente a un pedido sindical cercano a los 960.000 pesos. También vinculó la caída de los ingresos con el endeudamiento de las familias, el crecimiento del empleo precario y el peso creciente de las tarifas y obligaciones financieras sobre los hogares.
El periodista sostuvo que el programa económico está profundizando la desigualdad y cuestionó que parte del debate opositor se concentre en el déficit y el superávit en lugar de discutir las condiciones de vida de la población. En ese sentido, planteó la necesidad de “pensar fuera de la caja” y destacó un proyecto de Máximo Kirchner para establecer un impuesto sobre determinadas transferencias financieras internacionales, orientado a gravar movimientos de capitales hacia el exterior y generar recursos para provincias, municipios y políticas públicas. Caballero también vinculó el debate con la explotación de recursos naturales y mencionó el contraste entre las inversiones en Vaca Muerta y las condiciones de la localidad cercana, según su planteo.
Finalmente, Caballero afirmó que el deterioro económico y social forma parte de una lógica política y cuestionó la relación entre el programa económico, el funcionamiento institucional y la calidad de la democracia. Sostuvo que el peronismo debería comenzar a discutir propuestas y problemas concretos en lugar de concentrar el debate en las personas, y planteó que esa discusión podría contribuir a construir una alternativa al rumbo económico actual. “Mi propuesta: empezar a hablar de los temas y reducir el nivel de conversación sobre las personas”, concluyó.
