Investigación en #LaGarcía
En un informe periodístico, Cynthia García puso el foco en su situación judicial y su rol dentro del armado político de Javier Milei a raíz de un caso que involucra a Sebastián Pareja.
“Esto es un pequeño buceo de datos”, introdujo la periodista, al presentar una investigación que —según explicó— surge de contrastar la “moral como política de Estado” que pregona el oficialismo con situaciones concretas de sus dirigentes.
El primer dato que expuso fue patrimonial: “Sebastián Pareja se dio un gustito (…) se compró este Toyota importado (…) evaluado entre 51 y 60 y pico de millones de pesos”. Sin embargo, aclaró que ese no era el punto central: “esto era el gancho (…) porque el dato es otro”.
Ahí aparece el núcleo de la investigación: “mientras se compra este auto, él enfrenta una demanda de su exesposa por deuda de alimentos”, detalló, al precisar que el reclamo judicial se inició en mayo del año pasado por la manutención de su hija de 9 años.
Sobre esa situación, fue categórica: “no, no, esto es un problema estructural (…) no le pasa la cuota alimenticia”, y explicó el esquema habitual que, según describió, se repite en muchos casos: “yo pago el colegio (…) con eso ya estoy”, en referencia a padres que no cubren el resto de los gastos cotidianos.
La periodista también apuntó a la dimensión ética del caso: “¿cuál es su representación y su ética si no puede negociar (…) la manutención de su hija?”, cuestionó, vinculando el plano privado con la responsabilidad pública.
Otro punto clave que remarcó es el requisito formal para ejercer cargos: “cuando vos vas a ser diputado, uno de los requisitos es presentar un libre deuda de deudor alimentario”. En ese sentido, señaló que la situación de Pareja se da en el marco de una demanda en curso, lo que abre interrogantes sobre su cumplimiento efectivo.
Finalmente, cerró con la pregunta que atraviesa toda la investigación: “¿puede ser diputado alguien que debe la cuota de alimentos de su hija de 9 años?”. Una definición que, más allá del caso puntual, vuelve a poner en discusión los estándares éticos de la dirigencia política.
