En un móvil para Caballero de Día, Martín Suárez informó que este lunes la Secretaría de Transporte recibió a trabajadores de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) para destrabar un conflicto salarial que llevaba más de un año sin respuestas. El sector tenía previsto un paro total de 24 horas, pero la asunción del nuevo secretario de Transporte, Fernando Germán, abrió una instancia de diálogo que pospuso la medida. El reclamo central es el pago de aumentos paritarios y sumas fijas que habían sido acordadas, liquidadas y luego retiradas de manera abrupta del recibo de sueldo.
Más adelante, Suárez explicó la gravedad del conflicto por el rol estratégico que cumplen los trabajadores de ANAC. Son quienes garantizan la seguridad aérea: sin su tarea no puede despegar ni aterrizar ningún avión en el país. Por eso, aun cuando hubiera pilotos dispuestos a trabajar, un paro del sector paralizaría por completo la actividad en los aeropuertos. El congelamiento salarial y la quita de ítems acordados impactaron de lleno en un organismo clave para el funcionamiento del transporte aéreo.
En ese mismo tono, el coordinador nacional de ATE-ANAC, Marcelo Belelli, fue claro antes de entrar a la reunión: “Queremos descomprimir el conflicto, pero necesitamos señales claras. Había un acuerdo para mejorar sumas fijas desactualizadas de 2024, se liquidaron, figuraban en el recibo y un día antes de cobrarlas las sacaron. Eso es un error muy grave”. Y agregó: “El paro no fue levantado, fue pospuesto. Si no hay una solución concreta, es muy probable que en los próximos días se lleve adelante la medida de fuerza”.
Finalmente, Belelli apuntó directamente al Gobierno como responsable del conflicto. “Esto no lo generaron los trabajadores, lo generó el Gobierno con sus propias contradicciones. No podemos ser rehenes de decisiones políticas que no atienden nuestro interés”, sostuvo. Así, mientras el oficialismo dilata respuestas, crece la posibilidad de un paro total que dejaría sin vuelos a todo el país. En un contexto de ajuste y salarios licuados, el conflicto en los aeropuertos expone, una vez más, cómo la motosierra también pone en riesgo servicios esenciales.
