El periodista Jorge Duarte habló en Siempre es hoy sobre la caída en las proyecciones de venta de autos en el arranque del año, el retroceso de la producción nacional frente al avance de México y China, y el impacto que este escenario puede tener en el empleo y la sustentabilidad de las plantas locales.
La industria automotriz argentina encendió luces amarillas tras un inicio de año por debajo de las expectativas. En enero se comercializaron 66.000 vehículos, un 6% menos de lo que proyectaban las terminales —que esperaban alcanzar las 70.000 unidades— y también por debajo del mismo mes del año pasado, cuando se habían vendido 69.500 unidades.
El dato preocupa porque el sector estima que el punto de equilibrio para sostener la renovación del parque automotor ronda las 700.000 unidades anuales. El año comenzó, así, con números inferiores a los previstos y lejos de los casi 1.000.000 de patentamientos registrados en 2018 y 2019, un techo que no volvió a alcanzarse.
Duarte vinculó el escenario con declaraciones recientes del titular de Ford Argentina, quien advirtió que la planta de Pacheco —considerada de nivel internacional en productividad— no tendría futuro sin un flujo sostenido de exportaciones. La caída tanto del mercado interno como de los envíos al exterior reavivó las dudas sobre la estabilidad del complejo automotor.
Uno de los datos más sensibles es la pérdida de participación de la producción local. Los vehículos fabricados en Argentina pasaron de representar el 40% al 35% del mercado, mientras que los provenientes de Brasil retrocedieron del 48% al 43%. Esos diez puntos fueron captados principalmente por unidades importadas desde México y China, en un proceso de recambio que impacta directamente en el empleo regional.
En el ranking por marcas, Volkswagen encabezó las ventas, impulsada en buena medida por modelos provenientes de México. Le siguieron Fiat y Toyota —con la Hilux como estandarte— y Ford, cuya Territory, producida en China, explica parte del crecimiento de ese origen en el mercado local.
Entre las automotrices chinas, BAIC lideró las ventas de enero con 1.322 unidades, seguida por BYD con 915 vehículos, aunque se espera que el desembarco más fuerte de esta última se refleje en los próximos meses.
Por modelo, la Toyota Hilux volvió a ubicarse como el vehículo más vendido con 3.400 unidades, seguida por el Fiat Cronos con 3.200 y el Peugeot 208 en tercer lugar.
El desempeño dispar del mercado reabre el debate sobre la necesidad de políticas industriales activas, similares a las que en otros países de la región promovieron vehículos de entrada de gama para ampliar el acceso y sostener la producción local. Sin incentivos y con mayor presión importadora, el sector enfrenta un año que comenzó por debajo de lo esperado y con interrogantes sobre su capacidad para sostener niveles de actividad y empleo.
