El exvocero de Jorge Mario Bergoglio, Guillermo Marcó, habló con Caballero de Día sobre el legado del papa argentino al cumplirse 13 años de su elección como pontífice de la Iglesia Católica.
Marcó sostuvo que el pontificado de Papa Francisco debe entenderse como parte de una continuidad dentro de la historia de la Iglesia, aunque reconoció que también introdujo cambios significativos en temas sociales y pastorales.
“Los legados de los papas suelen ser una continuidad. En el caso de Francisco hubo algunas rupturas, pero también una línea que se prolonga en la historia de la Iglesia”, señaló.
El exvocero destacó la influencia que tuvo Buenos Aires en la formación del entonces cardenal Bergoglio y en su mirada pastoral. Según explicó, haber vivido y trabajado en una gran ciudad marcó su sensibilidad frente a los problemas sociales y a las desigualdades urbanas.
“Francisco es el primer papa que llega desde una megalópolis. Vivió y palpitó una ciudad enorme, disfrutaba lo que pasaba en la ciudad, pero también veía sus sombras. Muchos de esos temas después los llevó a su pontificado”, afirmó.
Entre las prioridades de su papado, Marcó subrayó la preocupación por los sectores más vulnerables y por el drama migratorio. Recordó que uno de los primeros gestos de Francisco como pontífice fue su visita a Lampedusa, en Italia, donde miles de migrantes arriesgan la vida intentando llegar a Europa.
“Siempre insistía en que los inmigrantes no eran enemigos. Para él, además, era un tema muy ligado a la historia argentina, que es un país formado por inmigrantes”, explicó.
Marcó también destacó la permanente preocupación del pontífice por los conflictos internacionales y su insistencia en la necesidad de promover una salida pacífica a las guerras. En ese marco, recordó que Francisco solía describir la situación global como una “guerra en partes”, una expresión que utilizaba para referirse a la multiplicidad de conflictos simultáneos en el mundo.
Consultado sobre la recepción de su figura en la Argentina, el exvocero consideró que el Papa enfrentó críticas durante buena parte de su pontificado en su propio país.
“Al principio hubo entusiasmo, pero después fue muy criticado. Se dijo de todo, incluso que era ‘el papa peronista’. Algo muy argentino: muchas veces valoramos más a nuestras figuras cuando ya no están”, reflexionó.
En ese sentido, sostuvo que con el paso del tiempo comenzó a consolidarse una mirada más amplia sobre su figura y su influencia internacional. “A la distancia mucha gente empezó a escuchar mejor lo que decía y a dimensionar su liderazgo”, señaló.
Para Marcó, el pontificado de Francisco marcó un hito en la historia argentina y mundial. “Probablemente sea el argentino más conocido de la historia, incluso más que muchos grandes futbolistas. Por el peso de su palabra, los documentos que escribió y la cantidad de líderes con los que se reunió”, afirmó.
Finalmente, el exvocero recordó algunos rasgos personales del entonces cardenal Bergoglio y relató una anécdota sobre su relación con las cámaras. Según explicó, el Papa no solía sonreír cuando posaba para fotografías formales.
“Cuando las fotos eran espontáneas sonreía, pero cuando posaba generalmente tenía un gesto serio. Una vez le dije al oído ‘poné cara de Francisco’ y se rió. Ahí salió la foto con sonrisa”, contó.
